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Memoria técnica de una licitación: cómo hacerla, con estructura y ejemplo

La memoria técnica es donde una empresa explica cómo va a ejecutar el contrato. Te enseño a estructurarla para ganar puntos sin saturar al equipo que la lee.

6 oct 2026 · 9 min de lectura

La memoria técnica es el documento donde tu empresa explica cómo va a ejecutar el contrato: metodología, recursos, cronograma, personal. Y es, muchas veces, donde se gana o se pierde la licitación. No por el precio. Por cómo cuentas lo que vas a hacer.

Te doy una estructura que funciona, los apartados que suman puntos en el juicio de valor y un ejemplo de esqueleto que puedes copiar y adaptar al pliego que tengas delante.

Las claves

  • La memoria técnica explica cómo ejecutas el contrato: metodología, recursos, cronograma y personal, según recoge la propia definición del documento en el ámbito de la contratación pública.
  • Lo que puntúa y cómo lo decide el pliego: los criterios de adjudicación evaluables mediante juicio de valor y su peso vienen fijados en el PCAP; no hay plantilla universal.
  • Una buena memoria facilita identificar qué propones y por qué merece puntuación: si quien la lee tiene que adivinar, pierdes puntos.
  • Estructura clara y respuesta a cada criterio: la memoria no es un folleto de empresa, es la respuesta ordenada a lo que el órgano de contratación va a valorar.

La memoria técnica es donde explicas cómo vas a ejecutar el contrato, no quién eres

Una memoria técnica para licitaciones es un documento que se elabora como parte del proceso de contratación pública. Su objetivo es claro: contarle al órgano de contratación cómo vas a hacer el trabajo.

No es un catálogo de tu empresa. No es el currículum de tus años en el mercado. Es la respuesta concreta a una pregunta: si te dan este contrato, ¿cómo lo ejecutas? Metodología, recursos, cronograma, personal, medios materiales. Eso es lo que mira la mesa.

Una buena memoria hace fácil identificar qué propones, cómo lo ejecutarás y por qué merece puntuación. Lee eso dos veces. Porque el error más común es escribir para lucirte, no para que te puntúen.

Y aquí viene el matiz importante: la memoria técnica entra en juego en los criterios evaluables mediante juicio de valor. Son los que no se calculan con una fórmula, sino que dependen de la valoración de la mesa. El precio y otros criterios automáticos suelen evaluarse de forma separada, según establezca el pliego. La memoria es tu herramienta para los puntos subjetivos.

Lo que puntúa lo decide el pliego, no tus ganas de contar cosas

Antes de escribir una sola línea, abre el Pliego de Cláusulas Administrativas Particulares (PCAP) y busca los criterios de adjudicación. Ahí está todo lo que importa.

El PCAP te dice qué se valora, con cuántos puntos y, en el mejor de los casos, cómo se reparten esos puntos. Esa es tu guía de redacción. No tu intuición.

Si un criterio vale 20 puntos y otro vale 5, dedica el espacio en consecuencia. Escribir diez páginas sobre lo que puntúa poco y media sobre lo que puntúa mucho es tirar la licitación por la ventana.

La relación entre lo que valora la administración y lo que escribes debería ser casi matemática. Cada criterio del pliego, un apartado de tu memoria. Mismo orden, mismo lenguaje. Si el pliego habla de "plan de mantenimiento preventivo", tu apartado se llama igual. No lo rebautices.

Esto conecta con un principio que ya hemos tratado al hablar de la documentación administrativa del sobre 1: en una licitación mandan los pliegos, no las costumbres de otro concurso. La memoria no es la excepción.

Una estructura que funciona: responde a cada criterio, en el orden del pliego

No existe una estructura obligatoria. El contenido lo marca el PCAP. Pero sí hay un esqueleto que se repite y que facilita la lectura y la puntuación. Adáptalo siempre al pliego concreto.

  1. Índice y resumen ejecutivo. Una página que diga qué propones en lo esencial. Quien evalúa muchas ofertas agradece saber de qué va la tuya en treinta segundos.
  2. Comprensión del objeto del contrato. Demuestra que has entendido qué necesita la administración. No copies el pliego: interprétalo y aporta tu lectura del reto.
  3. Metodología de ejecución. El corazón de la memoria. Cómo vas a hacer el trabajo, fase a fase, con criterios y decisiones concretas.
  4. Recursos humanos y materiales. Equipo asignado, perfiles, medios técnicos. Vincula cada recurso a una tarea, no sueltes una lista de currículums.
  5. Cronograma y plan de trabajo. Un calendario realista con hitos. Si prometes plazos imposibles, pierdes credibilidad y quizá puntos.
  6. Plan de calidad y control. Cómo garantizas que lo ejecutado cumple. Indicadores, revisiones, mecanismos de corrección.
  7. Mejoras y valor añadido, si el pliego las valora. Solo si están previstas como criterio; si no, no las infles.

Fíjate en el orden. Lo ideal es que coincida con el orden de los criterios del PCAP. Así quien evalúa va bajando por el pliego y encontrando tu respuesta en el mismo sitio. Le facilitas el trabajo. Y un evaluador al que le facilitas el trabajo tiende a puntuarte mejor.

Un ejemplo de esqueleto para un servicio de mantenimiento

Imagina un contrato de servicios de reparación y mantenimiento de instalaciones. El PCAP valora, pongamos, metodología, equipo adscrito y plan de calidad. Un esqueleto de memoria adaptado podría quedar así:

  • 1. Resumen de la propuesta. Media página. Qué servicio ofreces y en qué se distingue.
  • 2. Análisis de las instalaciones objeto del contrato. Demuestras que conoces el edificio, los equipos y los puntos críticos.
  • 3. Metodología de mantenimiento. Preventivo, correctivo y, si procede, predictivo. Protocolos de actuación. Tiempos de respuesta ante avisos. Esto suele ser lo más puntuado, así que aquí te extiendes.
  • 4. Equipo adscrito al servicio. Perfiles, funciones y disponibilidad. Quién hace qué y cuándo.
  • 5. Plan de calidad y seguimiento. Indicadores, informes periódicos, canal de incidencias.

Cada apartado responde a un criterio del pliego. Nada sobra. Si el pliego de ese contrato de servicios de reparación y mantenimiento no valora las mejoras, no dedicas un apartado a mejoras. Punto.

El mismo principio sirve para una memoria de obra, para servicios TI o para un contrato de limpieza. Cambia el contenido. La lógica no: responde a lo que te van a valorar, en el orden en que te lo van a valorar.

Los errores que vacían una memoria de puntos

De las licitaciones que indexamos a diario, los problemas de las memorias técnicas se repiten. No son fallos de capacidad técnica. Son fallos de redacción y enfoque.

  • Vender la empresa en vez de la ejecución. Diez páginas de historia corporativa que no responden a ningún criterio. La mesa valora cómo harás el trabajo, no cuántos premios tienes.
  • No seguir el orden del pliego. Obligas a quien evalúa a buscar tu respuesta a cada criterio. Si no la encuentra rápido, puede no encontrarla.
  • Afirmaciones genéricas sin concretar. "Garantizamos la máxima calidad" no puntúa. "Revisión semanal con informe de los 12 indicadores del anexo II" sí tiene algo que valorar.
  • Saturar al evaluador. Una memoria interminable, con relleno, cansa. Densidad por encima de volumen.
  • Incumplir los límites de extensión o formato. Si el pliego fija un número máximo de páginas, tipo de letra o estructura, respétalo; saltárselo puede tener consecuencias según lo que establezca el propio pliego.
  • Prometer lo que no vas a cumplir. Lo que escribes en la memoria puede integrarse como compromiso contractual según lo que establezca el pliego. Un cronograma heroico que luego incumples te persigue durante toda la ejecución.

Un apunte sobre el formato. Qué archivo se entrega, en qué formato y cómo se sube depende de la plataforma de licitación y de lo que indique el pliego. No hay una regla única. Sigue siempre las instrucciones del procedimiento concreto.

Escribe para quien puntúa, no para quien te admira

Si te quedas con una sola idea: la memoria técnica no es un escaparate, es una respuesta. Cada párrafo debería poder enlazarse con un criterio del pliego y una cifra de puntos. Si un párrafo no responde a nada que te vayan a valorar, sobra.

Antes de entregar, haz la prueba del evaluador cansado. ¿Encuentra en treinta segundos tu propuesta para cada criterio? ¿Está en el orden del pliego? ¿Hay datos concretos o solo buenas intenciones? Si fallas en eso, reescribe.

Y empieza por lo primero: localiza el pliego, lee los criterios de juicio de valor y construye el índice a partir de ellos. Para encontrar los pliegos que encajan con lo que haces y leer sus criterios antes de que se te eche el plazo encima, monta tus alertas por sector en el buscador de licitaciones.io.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre la memoria técnica y la oferta económica?

La memoria técnica explica cómo vas a ejecutar el contrato y se valora mediante juicio de valor por la mesa de contratación. La oferta económica es tu precio y, por lo general, se evalúa con una fórmula automática. Van en apartados o sobres distintos según establezca el pliego, y conviene no mezclar información de precio en la memoria técnica cuando el procedimiento las separa.

¿Cuántas páginas debe tener una memoria técnica?

Las que permita el pliego. Muchos PCAP fijan un límite máximo de extensión, de tipo de letra o incluso de estructura. Respétalo. Si no hay límite, prioriza la densidad: responde a cada criterio con concreción y evita el relleno. Una memoria más corta y precisa suele puntuar mejor que una larga y vacía.

¿La memoria técnica es obligatoria en todas las licitaciones?

No necesariamente. Depende de si el procedimiento incluye criterios evaluables mediante juicio de valor. En contratos adjudicados solo por precio u otros criterios automáticos puede no requerirse. Lo que se exige, su contenido y su formato lo determina el pliego de cada licitación.

¿Puedo reutilizar la misma memoria para varias licitaciones?

Puedes reaprovechar bloques de metodología y descripciones de equipo, pero nunca entregar la misma memoria tal cual. Cada pliego valora criterios distintos, con pesos distintos y en orden distinto. Una memoria copiada de otro concurso suele notarse y pierde los puntos de los apartados que no responden a los criterios reales de esa licitación.